El silencio volvio a reinar en el Domo, esas extrañas, delgadas y altas mujeres se quedaron inmoviles sentadas en esas sillas talladas en grandes bloques de madera, alrededor de Ptolomeo, El tambien permanecia quieto y en silencio, pensaba que si provocaba alguna perturbacion podria generar caos y violencia, se conformaba con observar en silencio.
Despues de un par de minutos en silencio, un leve murmullo empezo a surgir de las bocas de las mujeres, adquiriendo un sentido ritmico, cantaban. Todas cerraron los ojos y los cantos subieron de volumen, levantaron las manos y abrieron las manos, aumentando aun mas el volumen.
Repentinamente la luz del interior del domo cambio de color, a un tono azuloso, cambiando a verde y viceversa. Una especie de sumbido exterior o ajeno a los cantos de las mujeres se unio a la musica.
El blog de Ptolomeo
lunes 26 de octubre de 2009
viernes 23 de octubre de 2009
53.
Ptolomeo no tuvo que esperar mucho, del mismo lugar por donde habia entrado, empezaron a emerger 9 figuras extrañas, parecian ser seres humanos, pero muy altos y delgados, todas parecian ser mujeres, de cara pequeña, boca pequeña con labios pequeños, ojos negros y negros, pelo de un color grisaseo largo que caia libremente sobre sus espaldas y que adornaban con cintas de colores brillantes, sus cuellos eran mas largos de lo normal en cualquier ser humano. Todas vestian de manera similar, vestidos que llegaban hasta los tobillos y que ajustaban a su cintura con un grueso cinturos de piel. A Ptolomeo le parecian figuras esquisitas y fragiles.
Las mujeres se sentaron a su alrededor en el mas absoluto de los silencios, ignorando a Ptolomeo, mas sin embargo, concientes de que el se encontraba entre ellas.
Las mujeres se sentaron a su alrededor en el mas absoluto de los silencios, ignorando a Ptolomeo, mas sin embargo, concientes de que el se encontraba entre ellas.
miércoles 21 de octubre de 2009
52.
Ptolomeo no encontraba la entrada al Domo, camino a su alrededor en un par de ocasiones sin resultado alguno, pensando que no tendria alguna, que a lo mejor tendria que escalar para poder entrar desde arriba.
Pero la entrada no estaba en las alturas, si no debajo de la tierra, encontro el acceso escondido entre la yerba, cuando estuvo a punto de caer en el, estaba completamente oscuro en su interior, pero al final, como cliche, se veia la luz.
Ptolomeo emergio en el interior del domo luego de subir una pequeña escalera esculpida en la piedra exactamente en medio de la construccion. Todo el lugar estaba iluminado por la luz que entraba por el tragaluz hubicado exactamente encima de su cabeza, alrededor de este, habia una serie como de cristales o espejos que ayudaban a la dispercion de la luz por todo el lugar. El piso estaba alfombrado por un pasto todavia mas fino que el del exterior. Formando un ciculo concentrico, estaban 10 sillas de madera maciza.
Ptolomeo se sento en una de esas sillas y espero.
Pero la entrada no estaba en las alturas, si no debajo de la tierra, encontro el acceso escondido entre la yerba, cuando estuvo a punto de caer en el, estaba completamente oscuro en su interior, pero al final, como cliche, se veia la luz.
Ptolomeo emergio en el interior del domo luego de subir una pequeña escalera esculpida en la piedra exactamente en medio de la construccion. Todo el lugar estaba iluminado por la luz que entraba por el tragaluz hubicado exactamente encima de su cabeza, alrededor de este, habia una serie como de cristales o espejos que ayudaban a la dispercion de la luz por todo el lugar. El piso estaba alfombrado por un pasto todavia mas fino que el del exterior. Formando un ciculo concentrico, estaban 10 sillas de madera maciza.
Ptolomeo se sento en una de esas sillas y espero.
martes 20 de octubre de 2009
51.
Ptolomeo vio la orilla a lo lejos, que lo rodeaba, un lago, una laguna o algo semejante, ahi se encontraba el.
Empezo a nadar lentamente, no tenia prisa alguna.
El cielo estaba cubierto por espesas nubes que lo cubrian todo. Conforme se fue acercando, altos arboles empezaron a aparecer en escena, cada vez en mayor numero hasta cubrirlo todo por completo. El suelo estaba frio cuando Ptolomeo llegó a la orilla.
Ptolomeo empezó a caminar, primeramente por la orilla, hasta que encontro lo que parecia ser un sendero que se internaba en lo profundo de la selva en la que ahora estaba.
Todo a su alrededor era silencio, solo se escuchaba el sonido de sus propias pisadas, era algo extraño para Ptolomeo.
No supo por cuanto tiempo camino, ni cuanta distancia recorrio, pero de un momento a otro se encontro en un claro en medio todo. El pasto parecia una alfombra, de un verde intenso, se sentia bien bajo los pies de Ptolmeo. En el centro de ese claro, estaba una costruccion hecha de bamboo, era un domo de increibles dimensiones.
Ptolomeo empezo a caminar hacia el domo.
Empezo a nadar lentamente, no tenia prisa alguna.
El cielo estaba cubierto por espesas nubes que lo cubrian todo. Conforme se fue acercando, altos arboles empezaron a aparecer en escena, cada vez en mayor numero hasta cubrirlo todo por completo. El suelo estaba frio cuando Ptolomeo llegó a la orilla.
Ptolomeo empezó a caminar, primeramente por la orilla, hasta que encontro lo que parecia ser un sendero que se internaba en lo profundo de la selva en la que ahora estaba.
Todo a su alrededor era silencio, solo se escuchaba el sonido de sus propias pisadas, era algo extraño para Ptolomeo.
No supo por cuanto tiempo camino, ni cuanta distancia recorrio, pero de un momento a otro se encontro en un claro en medio todo. El pasto parecia una alfombra, de un verde intenso, se sentia bien bajo los pies de Ptolmeo. En el centro de ese claro, estaba una costruccion hecha de bamboo, era un domo de increibles dimensiones.
Ptolomeo empezo a caminar hacia el domo.
lunes 19 de octubre de 2009
50.
La voz seguia llamando a Ptolomeo, que ya no veia nada, ni su propia mano frente a el podia ver, pero seguia caminando, confiando en que nada malo le sucederia, no eran las palabras, era el modo en como hablaban lo que hacia que el confiara.
Los ojos brillantes de color azul del perro de 6 patas lo asusto un poco cuando este le rozo la pierna, su compañero canino era fiel hasta en esos momentos de lucidez alcoholica.
Los ojos eran hipnotizantes, Ptolomeo no podia dejar de verlos, se hundio el ellos, todo a su alrededor se convirtio en azul, en un azul profundo, en el que se sumergia cada vez más.
Se ahogaba, necesitaba aire, la presion era cada vez mas fuerte, empezó a nadar hacia la superficie, en cuanto salio tomó todo el aire que pudo dentro de sus pulmones, podia respirar bien finalmente.
Ptolomeo estaba en medio del agua, ¿donde? ¿porque? no habia respuesta a esas preguntas en ese momento
Los ojos brillantes de color azul del perro de 6 patas lo asusto un poco cuando este le rozo la pierna, su compañero canino era fiel hasta en esos momentos de lucidez alcoholica.
Los ojos eran hipnotizantes, Ptolomeo no podia dejar de verlos, se hundio el ellos, todo a su alrededor se convirtio en azul, en un azul profundo, en el que se sumergia cada vez más.
Se ahogaba, necesitaba aire, la presion era cada vez mas fuerte, empezó a nadar hacia la superficie, en cuanto salio tomó todo el aire que pudo dentro de sus pulmones, podia respirar bien finalmente.
Ptolomeo estaba en medio del agua, ¿donde? ¿porque? no habia respuesta a esas preguntas en ese momento
lunes 12 de octubre de 2009
49
Alguien llamaba a Ptolomeo, pero de donde, la habitación se había convertido en una prisión sin puertas ni ventanas, solo se veía a si mismo, al perro, ahora de 6 patas y a su hermano de un color grisáceo cual estatua de plaza de pueblo.
La voz parecía provenir de todas partes, como un murmullo, como algo que solo se dice al oído, suave delicadamente. Con gran dificultad Ptolomeo se puso de pie, tanteando, como si todo estuviera en una oscura profundidad, a pesar de la brillante luz que lo iluminaba todo y que igual que la voz, parecía provenir de todas partes.
En un momento se dio media vuelta y fue cuando la vio. En una idea totalmente contraria a lo normal, Ptolomeo no camino hacia la luz, fue hacia la oscuridad de la puerta que estaba frente. la negrura lo tragó sin problema alguno.
La voz parecía provenir de todas partes, como un murmullo, como algo que solo se dice al oído, suave delicadamente. Con gran dificultad Ptolomeo se puso de pie, tanteando, como si todo estuviera en una oscura profundidad, a pesar de la brillante luz que lo iluminaba todo y que igual que la voz, parecía provenir de todas partes.
En un momento se dio media vuelta y fue cuando la vio. En una idea totalmente contraria a lo normal, Ptolomeo no camino hacia la luz, fue hacia la oscuridad de la puerta que estaba frente. la negrura lo tragó sin problema alguno.
viernes 9 de octubre de 2009
48
Todo perdia sentido y forma. La botella terminó rompiendose en pedazos al caer al piso cuando el hermano no pudo sostenerla. Ambos dos estaban sentados en la cama, de cada extremo de esta. El hermano se inclinó hacia su costado para quedarse dormido casi de inmediato.
Ptolomeo, que habia guardado silencio durante todo ese tiempo, estaba insomne, viendose las manos, tratando de explicarse porque sus dedos crecian mas y mas, retorciendose como ramas de algun tipo de enredadera. El perro habia adquirido una forma arto extraña, que lo observaba detenidamente girando su cabeza 360 grados sin ningun problema.
Ptolomeo, que habia guardado silencio durante todo ese tiempo, estaba insomne, viendose las manos, tratando de explicarse porque sus dedos crecian mas y mas, retorciendose como ramas de algun tipo de enredadera. El perro habia adquirido una forma arto extraña, que lo observaba detenidamente girando su cabeza 360 grados sin ningun problema.
miércoles 7 de octubre de 2009
47
La television empezó a sonar con un ruido blanco, la pantalla mostraba solamente estática, la nieve del canal sin señal, el hermano intento inútilmente tratar de ajustar la antena para que apareciera alguna imagen, la que fuera, con tal de romper el silencio que inundaba la habitación y que obligaba a Ptolomeo mantenerse en pie junto a la puerta, mientras que el perro ya había empezado a marcar su territorio sobre las pilas de periódicos viejos.
Ante la derrota sufrida frente a la television, el hermano la apagó y de debajo de la cama saco una botella a medio terminar de un tequila barato. Invitando a su hermano a que se sentara junto a el y aceptara un trago.
Con timidez, Ptolomeo se acerco hasta la mesa, donde se sento en una cubeta de pintura vacia. El hermano tomo un trago directo de la botella y se la pasó a Ptolomeo, que el primer trago lo hizo toser casi hasta el punto de querer vomitar ante la risa burlona de su hermano.
Poco a poco el tequila calento la garganta de ambos personajes, haciendo mas facil el tomarselo, la bruma etilica fue abrazandolos por igual, invadiendo cada parte de su ser, para Ptolomeo represento cierta claridad ante sus ojos, todo lo veia diferente, que era? el pasado? el futuro? alguna otra dimension existencial superior? todo brillaba de una forma extraña, incluyendo a su hermano, que despedia un color muy raro, gris? azul? que color era? Y el perro, acostado a sus pies, enrollado en si mismo, un color reconfortante salia de el, eso le gustaba a Ptolomeo.
Ante la derrota sufrida frente a la television, el hermano la apagó y de debajo de la cama saco una botella a medio terminar de un tequila barato. Invitando a su hermano a que se sentara junto a el y aceptara un trago.
Con timidez, Ptolomeo se acerco hasta la mesa, donde se sento en una cubeta de pintura vacia. El hermano tomo un trago directo de la botella y se la pasó a Ptolomeo, que el primer trago lo hizo toser casi hasta el punto de querer vomitar ante la risa burlona de su hermano.
Poco a poco el tequila calento la garganta de ambos personajes, haciendo mas facil el tomarselo, la bruma etilica fue abrazandolos por igual, invadiendo cada parte de su ser, para Ptolomeo represento cierta claridad ante sus ojos, todo lo veia diferente, que era? el pasado? el futuro? alguna otra dimension existencial superior? todo brillaba de una forma extraña, incluyendo a su hermano, que despedia un color muy raro, gris? azul? que color era? Y el perro, acostado a sus pies, enrollado en si mismo, un color reconfortante salia de el, eso le gustaba a Ptolomeo.
martes 6 de octubre de 2009
46.
el cuarto estaba completamente a oscuras, la poca luz que entraba por la puerta no lograba iluminar el interior de la habitacion. la unica ventana que daba al pasillo estaba tapiada con pedazos de papel periodico de color amarillento y con fechas de hacia un par de años.
El hermano prendio la luz, un foto baño la unica habitacion con una pobre luz amarillenta, que daba un aspecto lugubre, decadente a todo el lugar. Pilas de periodicos viejos se elevaban en varias lugares, en una esquina una cama individual con solo una colcha encima, dejando ver el colchon viejo y roido, muy parecido al de la "casa" de Ptolomeo, frente a esta, en una pequeña mesa de madera, una tele con un par de cables colgando del techo, funcionando como antena, acompañaban a un par de platos y vasos sucios. Al fondo, una pequeña parrilla servia como estufa, una puerta oxidada era la entrada al baño, que despedia olores nada agradables.
El perro empezo a olfatear el lugar, mientras que el hermano dejaba el maletin sobre la mesa y se dejaba caer sobre la cama, que rechino al soportar el peso. Ptolomeo se quedo junto a la puerta, observandolo todo detenidamente, sin perder detalle, algo habia ahi que no le gustaba, pero no sabia que era y de que se trataba.
El hermano prendio la luz, un foto baño la unica habitacion con una pobre luz amarillenta, que daba un aspecto lugubre, decadente a todo el lugar. Pilas de periodicos viejos se elevaban en varias lugares, en una esquina una cama individual con solo una colcha encima, dejando ver el colchon viejo y roido, muy parecido al de la "casa" de Ptolomeo, frente a esta, en una pequeña mesa de madera, una tele con un par de cables colgando del techo, funcionando como antena, acompañaban a un par de platos y vasos sucios. Al fondo, una pequeña parrilla servia como estufa, una puerta oxidada era la entrada al baño, que despedia olores nada agradables.
El perro empezo a olfatear el lugar, mientras que el hermano dejaba el maletin sobre la mesa y se dejaba caer sobre la cama, que rechino al soportar el peso. Ptolomeo se quedo junto a la puerta, observandolo todo detenidamente, sin perder detalle, algo habia ahi que no le gustaba, pero no sabia que era y de que se trataba.
lunes 31 de agosto de 2009
45
El ruido de la lluvia al caer y golpear no solo el piso, si no, los carros de los alrededores y la sombrilla que lo medio protegia y que era sujetada por su nuevo hermano, creaba un ruido/ritmo blanco que lo serenaba de sobremanera, porque ademas, era lo unico que se escuchaba.
- ya mero llegamos - dijo el hermano sonriendo incansable.
La fachada era de color amarillo con azulejos de color rojo con una altura de poco mas de un metro. la puerta de metal estaba pintada de color azul ya desgastado. Era la entrada a un pasillo largo y angosto, con ventanas y puertas en ambos lados, una pocas masetas adornaban el lugar que mas que alegrarlo, hasta cierto punto lo volvian mas decadente y patetico.
El perro entró siguiendo a Ptolomeo quien seguia a su hermano, hasta la ultima puerta, igualmente de metal, pintada de negro y con un carton en vez de vidrio.
Abrio la puerta con cierta dificultad y un rechinido de bisagras viejas.
- Bienvenido a casa - dijo invitandolo a pasar.
- ya mero llegamos - dijo el hermano sonriendo incansable.
La fachada era de color amarillo con azulejos de color rojo con una altura de poco mas de un metro. la puerta de metal estaba pintada de color azul ya desgastado. Era la entrada a un pasillo largo y angosto, con ventanas y puertas en ambos lados, una pocas masetas adornaban el lugar que mas que alegrarlo, hasta cierto punto lo volvian mas decadente y patetico.
El perro entró siguiendo a Ptolomeo quien seguia a su hermano, hasta la ultima puerta, igualmente de metal, pintada de negro y con un carton en vez de vidrio.
Abrio la puerta con cierta dificultad y un rechinido de bisagras viejas.
- Bienvenido a casa - dijo invitandolo a pasar.
viernes 28 de agosto de 2009
44
El perro seguia expectante, gruñia esperando acaso, una orden cualquiera que Ptolomeo pudiera darle para atacar a ese desconocido, no importando que las fuerzas menguaran casi al instante y su ataque defensor se convirtiese en una burla de si mismo como perro guardian.
El desconocido se hincó frente a Ptolomeo que acostado en el piso, sobre su cama hecha de cartones, veia con grandes ojos a ese personaje sin poder decir palabra.
- Ptolomeo - volvio a decir el susodicho nuevo hermano, con una gran sonrisa de comercial de pasta de dientes - hermano - extendio la mano importandole poco que el perro empezara a ladrar de nuevo en actitud amenazante - ven, vamos a casa.
La lluvia seguia, los charcos crecian en tamaño a cada segundo, la ciudad se convirtio en una aparente ciudad fantasma. Todos sus habitantes, cuasicobardes, se refugiaban en sus hogares ante la aparente furia de un dios de la lluvia cualquiera.
Con una lentitud de desconfianza, Ptolomeo se puso de pie y salio de su refugio improvisado, acompañado de un sarnoso y pulgiento perro. Ptolomeo era resguardado de la lluvia por un viejo paraguas que sostenia en una mano su "hermano".
El desconocido se hincó frente a Ptolomeo que acostado en el piso, sobre su cama hecha de cartones, veia con grandes ojos a ese personaje sin poder decir palabra.
- Ptolomeo - volvio a decir el susodicho nuevo hermano, con una gran sonrisa de comercial de pasta de dientes - hermano - extendio la mano importandole poco que el perro empezara a ladrar de nuevo en actitud amenazante - ven, vamos a casa.
La lluvia seguia, los charcos crecian en tamaño a cada segundo, la ciudad se convirtio en una aparente ciudad fantasma. Todos sus habitantes, cuasicobardes, se refugiaban en sus hogares ante la aparente furia de un dios de la lluvia cualquiera.
Con una lentitud de desconfianza, Ptolomeo se puso de pie y salio de su refugio improvisado, acompañado de un sarnoso y pulgiento perro. Ptolomeo era resguardado de la lluvia por un viejo paraguas que sostenia en una mano su "hermano".
jueves 27 de agosto de 2009
43
El camión frenó y el ruido hizo voltear a Ptolomeo, quien por la lluvia apenas si pudo distinguir ese monstruo de acero que por poco y acaba con su vida. Siguió caminando buscando refugio hasta que se topó con lo que parecía ser la obra negra de un gran edificio.
Ptolomeo, rodeo la malla ciclónica que resguardaba el lugar, hasta dar con una parte en la que estaba un hueco, mismo por el que él y su canino acompañante pudieron entrar. El lugar era sombrío, pero sirvió para atajarse de la lluvia. Ptolomeo observó que el piso había clavos, trozos de madera, alambres retorcidos. Luego de un rato de estar recargado contra la pared, sintió como el frió de la pared empezó a calarle en los músculos y huesos de la espalda. Se levantó y buscó por el lugar algunos trozos de cartón y papel con los que confeccionó una especie de tapete. Se recostó ahí y a su lado llegó ese perro que aun temblaba.
Las líneas que delimitaban cada ladrillo, comenzaron a tomar la forma de una telaraña, Ptolomeo no podía dejar de maravillarse, con aquel espectáculo, sonreía; y seguía con el dedo índice el movimiento de cada línea. Desde el fondo de aquel nuevo paisaje, Ptolomeo comenzó a percibir, una luz amarillenta que poco a poco fue acercándose, luego la silueta de un hombre parco que sostenía una linterna de donde provenía aquella luz. El perro se levanto comenzó a ladrar, defendiendo a aquel su nuevo amo, Ptolomeo no podía moverse, esa figura lo trastornaba. El hombre se detuvo a un metro del perro y con el semblante desencajado y pálido le dijo:
-Ptolomeo, hermano. ¿Eres tu..?
Ptolomeo, rodeo la malla ciclónica que resguardaba el lugar, hasta dar con una parte en la que estaba un hueco, mismo por el que él y su canino acompañante pudieron entrar. El lugar era sombrío, pero sirvió para atajarse de la lluvia. Ptolomeo observó que el piso había clavos, trozos de madera, alambres retorcidos. Luego de un rato de estar recargado contra la pared, sintió como el frió de la pared empezó a calarle en los músculos y huesos de la espalda. Se levantó y buscó por el lugar algunos trozos de cartón y papel con los que confeccionó una especie de tapete. Se recostó ahí y a su lado llegó ese perro que aun temblaba.
Las líneas que delimitaban cada ladrillo, comenzaron a tomar la forma de una telaraña, Ptolomeo no podía dejar de maravillarse, con aquel espectáculo, sonreía; y seguía con el dedo índice el movimiento de cada línea. Desde el fondo de aquel nuevo paisaje, Ptolomeo comenzó a percibir, una luz amarillenta que poco a poco fue acercándose, luego la silueta de un hombre parco que sostenía una linterna de donde provenía aquella luz. El perro se levanto comenzó a ladrar, defendiendo a aquel su nuevo amo, Ptolomeo no podía moverse, esa figura lo trastornaba. El hombre se detuvo a un metro del perro y con el semblante desencajado y pálido le dijo:
-Ptolomeo, hermano. ¿Eres tu..?
- Parthenos
miércoles 26 de agosto de 2009
42
Despues de vagar por horas, Ptolomeo se sentó con toda tranquilidad en la banqueta de la calle, viendo a la gente, los autos pasar.
Pareciera que la locura citadina de la que se habia contagiado en algun momento en que llegó a la ciudad habia desaparecido casi por completo, todo ahora ya tenia los colores que deberia de tener, las formas exactas, precisas. Un perro, pulgiento, sarnoso y mal nutrido, que las costillas apenas si se sostenian, se le acercó, moviendo su cola pelada, buscando algo de amistad, de comprención dentro de esa ciudad y toda la locura que encerraba.
El tiempo trancurria sin algun sentido, para Ptolomeo y su nuevo compañero canino habia momentos en que la gente a su alrededor se movia en camara lenta, cada paso pareciera que duraba horas, y a veces lo contrario se movian tan rapido que se volvian manchas multicolores que se desvanecian como la cola de un cometa.
El sol, en algun momento fue negado de seguir iluminando la ciudad, por un grupo de nubes de color negro tormentoso, dejando caer su carga acuosa sobre toda la ciudad, Ptolomeo y el can, viendo a toda la gente huir buscaron tambien refugio, no por gusto, si no por creer que era lo correcto.
Pero Ptolomeo, que venia encantado, fascinado y gustoso de ser refrescado por el aguacero, no se fijo al cruzar una avenida. salió de la nada, de entre 2 camionetas, frente a un camion materialista.
Pareciera que la locura citadina de la que se habia contagiado en algun momento en que llegó a la ciudad habia desaparecido casi por completo, todo ahora ya tenia los colores que deberia de tener, las formas exactas, precisas. Un perro, pulgiento, sarnoso y mal nutrido, que las costillas apenas si se sostenian, se le acercó, moviendo su cola pelada, buscando algo de amistad, de comprención dentro de esa ciudad y toda la locura que encerraba.
El tiempo trancurria sin algun sentido, para Ptolomeo y su nuevo compañero canino habia momentos en que la gente a su alrededor se movia en camara lenta, cada paso pareciera que duraba horas, y a veces lo contrario se movian tan rapido que se volvian manchas multicolores que se desvanecian como la cola de un cometa.
El sol, en algun momento fue negado de seguir iluminando la ciudad, por un grupo de nubes de color negro tormentoso, dejando caer su carga acuosa sobre toda la ciudad, Ptolomeo y el can, viendo a toda la gente huir buscaron tambien refugio, no por gusto, si no por creer que era lo correcto.
Pero Ptolomeo, que venia encantado, fascinado y gustoso de ser refrescado por el aguacero, no se fijo al cruzar una avenida. salió de la nada, de entre 2 camionetas, frente a un camion materialista.
viernes 21 de agosto de 2009
41
El exterior era un lugar extraño ciertamente. Ptolomeo salió de la casa con cautela, pegando la espalda la pared, observando a todos lados en busqueda de los seres extraños que lo habian perseguido con anterioridad.
Al no encontrar nada de peligro, fue tomando mas confianza, caminando con mas naturalidad, fue hasta que vio a una paloma aterrizar no muy lejos de ahi. Él dudo por un momento, deberia alejarse? o acercarse y atacar a la paloma? recordaba el encuentro con la primera paloma que se le fue encima, con la horda de salvajes asaltantes afuera de los calabozos repletos de cucarachas de 6 y 2 patas vestidas de azul, y por ultimo, recordo el sacrificio de la paloma dentro de la casa cuando su fantasmal amor desaparecio por primera vez.
a lo mejor - pensaba Ptolomeo - dentro de la casa, todo es diferente, por eso, dentro son nobles, afuera, son demonios - no estaba tan alejado de la verdad.
Al no encontrar nada de peligro, fue tomando mas confianza, caminando con mas naturalidad, fue hasta que vio a una paloma aterrizar no muy lejos de ahi. Él dudo por un momento, deberia alejarse? o acercarse y atacar a la paloma? recordaba el encuentro con la primera paloma que se le fue encima, con la horda de salvajes asaltantes afuera de los calabozos repletos de cucarachas de 6 y 2 patas vestidas de azul, y por ultimo, recordo el sacrificio de la paloma dentro de la casa cuando su fantasmal amor desaparecio por primera vez.
a lo mejor - pensaba Ptolomeo - dentro de la casa, todo es diferente, por eso, dentro son nobles, afuera, son demonios - no estaba tan alejado de la verdad.
jueves 20 de agosto de 2009
40
Era una sencación extraña, habia un olor que no reconocia, y no habia calor en su cuerpo, aun asi, Ptolomeo la abrazaba con fuerza, queriendo nunca soltarla, seguir hundido entre sus brazos, fusionarse con ella para toda la eternidad.
Poco a poco toda sensacion se fue desvaneciendo, lentamente, hasta que todo finalmente desaparecio, todo se fue.
Ptolomeo despertó solo, de regreso en el viejo colchon, el sol iluminaba la habitacion, en especial la pared de donde habia surgido la amenaza la noche anterior, alejando todo de mal de los alrededores.
Ptolomeo no sabia que habia pasado, que si todo habia sido un sueño, una pesadilla o si habia sido real, la cabeza le dolia al pensar en lo sucedido. Recorrio la casa de arriba a abajo, de un lado al otro, no habia rastro de nada, ni de nadie, desilucionado, prefirio alejarse aunque fuera por un momento.
La puerta era la frontera, Ptolomeo sabia que atravezarla y reingresar al mundo, su mente, o el mundo empezarian a jugar con él. Caminó hacia ella
Poco a poco toda sensacion se fue desvaneciendo, lentamente, hasta que todo finalmente desaparecio, todo se fue.
Ptolomeo despertó solo, de regreso en el viejo colchon, el sol iluminaba la habitacion, en especial la pared de donde habia surgido la amenaza la noche anterior, alejando todo de mal de los alrededores.
Ptolomeo no sabia que habia pasado, que si todo habia sido un sueño, una pesadilla o si habia sido real, la cabeza le dolia al pensar en lo sucedido. Recorrio la casa de arriba a abajo, de un lado al otro, no habia rastro de nada, ni de nadie, desilucionado, prefirio alejarse aunque fuera por un momento.
La puerta era la frontera, Ptolomeo sabia que atravezarla y reingresar al mundo, su mente, o el mundo empezarian a jugar con él. Caminó hacia ella
miércoles 19 de agosto de 2009
39
Ptolomeo se levantó lo mas rapido que pudo, rodandose a un lado de la cama evitando que la mancha, la sombra o lo que fuera cayera encima de el y lo engullera como habia hecho con sus cohabitantes de la pared.
Ese negro ser que quedó retorciendose sobre el colchon, que sabe que extrañas cosas la motivaban a moverse de esa manera. Ptolomeo la observaba mientras lentamente buscaba la puerta, la salida, el escape de tan bizarra situacion.
La mancha terminó su extraña danza, ahora, buscaba de nuevo, se levantaba como si oliera o pudiera ver, trataba de encontrar a Ptolomeo, lentamente, encontró su rastro, moviendose cada vez con mayor velocidad hacia donde el estaba.
Ptolomeo salio corriendo hacia el pasillo, viendo hacia atras, alejandose de su perseguidor. Cuando volteo al pasillo, la vio, de frente a el, esperandolo con los brazos abiertos, su rostro, luminoso transimitia un sentimiento de paz, ya no estaba asustada, estaba ahi para ayudarlo. El llego a su lado y se sumergio en los brazos de ella.
Ese negro ser que quedó retorciendose sobre el colchon, que sabe que extrañas cosas la motivaban a moverse de esa manera. Ptolomeo la observaba mientras lentamente buscaba la puerta, la salida, el escape de tan bizarra situacion.
La mancha terminó su extraña danza, ahora, buscaba de nuevo, se levantaba como si oliera o pudiera ver, trataba de encontrar a Ptolomeo, lentamente, encontró su rastro, moviendose cada vez con mayor velocidad hacia donde el estaba.
Ptolomeo salio corriendo hacia el pasillo, viendo hacia atras, alejandose de su perseguidor. Cuando volteo al pasillo, la vio, de frente a el, esperandolo con los brazos abiertos, su rostro, luminoso transimitia un sentimiento de paz, ya no estaba asustada, estaba ahi para ayudarlo. El llego a su lado y se sumergio en los brazos de ella.
martes 18 de agosto de 2009
38
La depresion alejaba al sueño de Ptolomeo, se quedo acostado, acurrucado sobre su costado, viendo a la pared, como las manchas parecian tomar vida, moviendose sin aparente intención por toda la pared.
Habia una que le llamó la atención a Ptolomeo, era una mancha verdosa, que se movia en pequeños espasmos, palpitando como si estuviera respirando o algo semejante, parecia que tenia miedo de todo, pero en realidad es que estaba cazando, cuando otra mancha estaba cerca, la grande y verde se movia con increible velocidad de un golpe, "cayendo" sobre esa mancha, desapareciendola, asi una por una, poco a poco la pared dejo de tener manchas para solamente tener una sola.
Cuando se quedo sola, la mancha repto hasta ese alto techo, con sus enormes vigas de madera que sostenian toda la estructura, al llegar cambio de color, mutando, evolucionando, adaptandose. Ahora de un azul muy oscuro, casi negro.
Avanzó hasta quedar sobre Ptolomeo, que veia fascinado todo el espectaculo. Él levantó una mano, queriendo alcanzar, tocar, acariciar a esa extraña criatura que estaba a un par de metros de altura.
La mancha empezo a tomar forma, ya no era plana del todo, ya tenia volumen, una enorme bola crecia en medio de ella, como una gota de agua que se llena hasta que irremediablemente cae, la mancha cayó sobre Ptolomeo
Habia una que le llamó la atención a Ptolomeo, era una mancha verdosa, que se movia en pequeños espasmos, palpitando como si estuviera respirando o algo semejante, parecia que tenia miedo de todo, pero en realidad es que estaba cazando, cuando otra mancha estaba cerca, la grande y verde se movia con increible velocidad de un golpe, "cayendo" sobre esa mancha, desapareciendola, asi una por una, poco a poco la pared dejo de tener manchas para solamente tener una sola.
Cuando se quedo sola, la mancha repto hasta ese alto techo, con sus enormes vigas de madera que sostenian toda la estructura, al llegar cambio de color, mutando, evolucionando, adaptandose. Ahora de un azul muy oscuro, casi negro.
Avanzó hasta quedar sobre Ptolomeo, que veia fascinado todo el espectaculo. Él levantó una mano, queriendo alcanzar, tocar, acariciar a esa extraña criatura que estaba a un par de metros de altura.
La mancha empezo a tomar forma, ya no era plana del todo, ya tenia volumen, una enorme bola crecia en medio de ella, como una gota de agua que se llena hasta que irremediablemente cae, la mancha cayó sobre Ptolomeo
lunes 17 de agosto de 2009
37
Preparen, apunten, fuego!
Un ala, una pata 3 costillas se le rompieron, plumas salieron volando, todo le daba vueltas, parecia que habia sufrido una contución cuando se estrelló contra la pared, aun asi, el instinto de conservacion la obligaba a intentar volar, pero simplemente no podia y no pudo.
Ptolomeo la volvio a patear.
La paloma murio ahi mismo, Ptolomeo logró desquitar su coraje ante la perdida de su espiritual nuevo amor, pero no era suficiente, empezaba a deprimirse cada vez en mayor medida.
Regresó a su nueva habitación, acostandose en el viejo y manchado colchon, dejandose hundir ese pozo sin fondo y cada vez mas oscuro de la depresion.
Un ala, una pata 3 costillas se le rompieron, plumas salieron volando, todo le daba vueltas, parecia que habia sufrido una contución cuando se estrelló contra la pared, aun asi, el instinto de conservacion la obligaba a intentar volar, pero simplemente no podia y no pudo.
Ptolomeo la volvio a patear.
La paloma murio ahi mismo, Ptolomeo logró desquitar su coraje ante la perdida de su espiritual nuevo amor, pero no era suficiente, empezaba a deprimirse cada vez en mayor medida.
Regresó a su nueva habitación, acostandose en el viejo y manchado colchon, dejandose hundir ese pozo sin fondo y cada vez mas oscuro de la depresion.
viernes 14 de agosto de 2009
36
Ptolomeo empezó a buscarla por toda la casa, encontrando solo polvo y humedad, abrió todas las puertas y ventanas que encontró, pero todo fue fútil. Esa hermosa mujer fantasmal había desaparecido.
Ptolomeo esperó pacientemente, encerrado a piedra y lodo dentro de la casa, esperando a que los niños y por ende, la mujer, regresaran. Fueron días sin lluvia, de un sol inclemente que quemaba con solo atreverse a ponerse bajo su luz. Pero nadie apareció, todo fue soledad.
Fue hasta un día, una noche poco antes del amanecer, cuando Ptolomeo fue despertado por un dulce canto, una melodía lenta y serena, que reconfortaba a quien la escuchara, en este caso a Ptolomeo, que lo lleno de alegría y esperanza ante los días de deprimente soledad a los que había sido sometido. Con curiosidad, se levantó y caminó buscando el origen de tan bello canto.
La encontró en el patio trasero, recogiendo manzanas imaginarias y fantasmales, frutos que quien sabe si en algún momento existieron siquiera o que eran producto de un dios extraño y ridículo. Cantaba mientras realizaba su labor, todavía vestida en ese vestido blanco que posiblemente fue el último que vistió en vida.
Ptolomeo con cautela se fue acercando a ella, pero al mismo tiempo, manteniendo distancia, no por pena o vergüenza, si no por miedo a que ella volviera a asustarse y se alejara de él, la amaría a distancia, en silencio, ignorante a ella de su presencia y el amor que le profesaba.
Pero a veces, aunque generalmente, el amor provoca que aflore la estupidez propia e innata del ser humano. Ptolomeo no pudo resistir y empezó a murmurar con cada vez mas fuerza la canción que su amada cantaba. Esto, lógicamente llamó la atención de ella, que al verse acompañada, aunque en realidad no lo vio, ya que el estaba escondido, salio huyendo una vez mas. Dejando a un Ptolomeo que tristemente cantaba una y otra vez lo mismo, hasta que el sol recién nacido apareció en el firmamento, y una paloma, de aspecto inocente o a lo mejor conocedora del coraje y desolación que sufría Ptolomeo en ese momento, se ofreció como mártir para que el pudiera desquitarse con ella.
Ptolomeo esperó pacientemente, encerrado a piedra y lodo dentro de la casa, esperando a que los niños y por ende, la mujer, regresaran. Fueron días sin lluvia, de un sol inclemente que quemaba con solo atreverse a ponerse bajo su luz. Pero nadie apareció, todo fue soledad.
Fue hasta un día, una noche poco antes del amanecer, cuando Ptolomeo fue despertado por un dulce canto, una melodía lenta y serena, que reconfortaba a quien la escuchara, en este caso a Ptolomeo, que lo lleno de alegría y esperanza ante los días de deprimente soledad a los que había sido sometido. Con curiosidad, se levantó y caminó buscando el origen de tan bello canto.
La encontró en el patio trasero, recogiendo manzanas imaginarias y fantasmales, frutos que quien sabe si en algún momento existieron siquiera o que eran producto de un dios extraño y ridículo. Cantaba mientras realizaba su labor, todavía vestida en ese vestido blanco que posiblemente fue el último que vistió en vida.
Ptolomeo con cautela se fue acercando a ella, pero al mismo tiempo, manteniendo distancia, no por pena o vergüenza, si no por miedo a que ella volviera a asustarse y se alejara de él, la amaría a distancia, en silencio, ignorante a ella de su presencia y el amor que le profesaba.
Pero a veces, aunque generalmente, el amor provoca que aflore la estupidez propia e innata del ser humano. Ptolomeo no pudo resistir y empezó a murmurar con cada vez mas fuerza la canción que su amada cantaba. Esto, lógicamente llamó la atención de ella, que al verse acompañada, aunque en realidad no lo vio, ya que el estaba escondido, salio huyendo una vez mas. Dejando a un Ptolomeo que tristemente cantaba una y otra vez lo mismo, hasta que el sol recién nacido apareció en el firmamento, y una paloma, de aspecto inocente o a lo mejor conocedora del coraje y desolación que sufría Ptolomeo en ese momento, se ofreció como mártir para que el pudiera desquitarse con ella.
jueves 13 de agosto de 2009
35
Toda era bondad, la luz que irradiaba tranquilizo a Ptolomeo como una droga, como un sedante. No tenia palabras para describirla, vestida con ese vestido blanco, que la cubria desde el cuello hasta los pies, tambien podia ver una aura dorada en su alrededor, como la que les dibujan a los santos y las virgenes.
Con cuidado, sin olvidar el escalon roto, Ptolomeo bajo hasta el patio, donde ella estaba de pie, viendo como los niños entraban en uno de los cuartos, desvaneciendose en el aire, regresando a su mundo propio, a esa dimension o universo paralelo donde ellos todavia vivian.
Ella estaba distraida mientras el se acecaba a ella, fue hasta que a pocos metros de distancia, ella sintio la presencia de Ptolomeo que embelezado se acercaba lentamente, queria tocarla, sentirla, amarla sobre todas las cosas. Ella se horrorizo, para ella Ptolomeo era una presencia extraña y misteriosa que se acercaba con malas intenciones.
Con el miedo en el rostro, ella retrocedio hasta la pared a sus espaldas, y se desvanecio en el aire, de igual manera que los niños.
- No, espera! - grito Ptolomeo.
Con cuidado, sin olvidar el escalon roto, Ptolomeo bajo hasta el patio, donde ella estaba de pie, viendo como los niños entraban en uno de los cuartos, desvaneciendose en el aire, regresando a su mundo propio, a esa dimension o universo paralelo donde ellos todavia vivian.
Ella estaba distraida mientras el se acecaba a ella, fue hasta que a pocos metros de distancia, ella sintio la presencia de Ptolomeo que embelezado se acercaba lentamente, queria tocarla, sentirla, amarla sobre todas las cosas. Ella se horrorizo, para ella Ptolomeo era una presencia extraña y misteriosa que se acercaba con malas intenciones.
Con el miedo en el rostro, ella retrocedio hasta la pared a sus espaldas, y se desvanecio en el aire, de igual manera que los niños.
- No, espera! - grito Ptolomeo.
miércoles 12 de agosto de 2009
34
Arrojó lo que quedó de la manzana hacia el patio, pero con tal mala puntería que golpeo el marco de la puerta cayendo cerca de Ptolomeo. Quien se levantó y recogio la manzana, fue ahi que algo le llamo la atencion, eran gritos, y voces. ya las habia escuchado, cuando entro, ahora, vio pasar una sombra frente a la puerta, se acerco a ver de que se trataba.
La sombra era pequeña, de un niño o niña, no se podia ver bien por la intensidad de la lluvia y que esta estaba del otro lado del pasillo, al pie de la escalera.
Ptolomeo intrigado, se acercó para ver mejor, pero la niña, ahora ya se podia distinguir bien, pero que vestía pantalon color azul que le llegaba a las pantorillas y una blusita de color blanco, rio al verlo y empezo a bajar las escaleras. Ptolomeo grito advirtiendole que tuviera cuidado con en escalon roto y el pasamanos que faltaba, pero la niña no lo escuchaba y bajo, afortunadamente llego sana y salva al piso, donde otra sombra, otro fantasma, de un niño de la misma edad, mas o menos, pensaba Ptolomeo unos 10 años, la esperaba en la puerta de una de las habitaciones.
Empezaron a correr de una habitacion a la otra, jugando y riendo. Ptolomeo, mas que asustado, estaba contento de tener visitantes tan agradables en la casa, no importando que estos no estuvieran vivos del todo, que fueran los recuerdos de epocas mejores, tiempos anteriores.
La lluvia minoro, siendo una leve llovisna, "peluseando" penso Ptolomeo. y los niños seguian jugando, ahora entre las hierbas, dejandose mojar. Fue cuando se escucho una tercera voz, una voz que les pedia a los niños refugiarse del agua, a modo de advertencia para evitar enfermarse, los niños obedecieron corriendo hacia donde la voz provenia, Ptolomeo tambien queria saber quien era esa voz.
Se quedo inmovil, maravillado ante tal vision.
La sombra era pequeña, de un niño o niña, no se podia ver bien por la intensidad de la lluvia y que esta estaba del otro lado del pasillo, al pie de la escalera.
Ptolomeo intrigado, se acercó para ver mejor, pero la niña, ahora ya se podia distinguir bien, pero que vestía pantalon color azul que le llegaba a las pantorillas y una blusita de color blanco, rio al verlo y empezo a bajar las escaleras. Ptolomeo grito advirtiendole que tuviera cuidado con en escalon roto y el pasamanos que faltaba, pero la niña no lo escuchaba y bajo, afortunadamente llego sana y salva al piso, donde otra sombra, otro fantasma, de un niño de la misma edad, mas o menos, pensaba Ptolomeo unos 10 años, la esperaba en la puerta de una de las habitaciones.
Empezaron a correr de una habitacion a la otra, jugando y riendo. Ptolomeo, mas que asustado, estaba contento de tener visitantes tan agradables en la casa, no importando que estos no estuvieran vivos del todo, que fueran los recuerdos de epocas mejores, tiempos anteriores.
La lluvia minoro, siendo una leve llovisna, "peluseando" penso Ptolomeo. y los niños seguian jugando, ahora entre las hierbas, dejandose mojar. Fue cuando se escucho una tercera voz, una voz que les pedia a los niños refugiarse del agua, a modo de advertencia para evitar enfermarse, los niños obedecieron corriendo hacia donde la voz provenia, Ptolomeo tambien queria saber quien era esa voz.
Se quedo inmovil, maravillado ante tal vision.
lunes 10 de agosto de 2009
33
Lentamente empezó a llover aumentando de intensidad segundo a segundo, como si las nubes obligaran a Ptolomeo a levantarse, lo hizo lentamente, estaba entumecido, pero parecía que nada grave le había pasado.
Ya de pie busco lo que quedaba de manzana, le limpio la tierra que se le pego cuando rodó y siguió comiéndola como si nada.
La lluvia ya estaba en toda plenitud cuando Ptolomeo logró subir de nuevo por las escaleras, esquivando el escalon roto, desde ahora en adelante, tendria cuidado cada vez que subiera o bajara.
Llegó a la habitacion donde estaba el colchon viejo, que tiró al piso, ya que estaba recargado sobre una pared, sacudio un poco el polvo y se sentó en el, ahora recargandose el sobre la pared, disfrutando de nueva cuenta de la manzana y de la lluvia.
Ya de pie busco lo que quedaba de manzana, le limpio la tierra que se le pego cuando rodó y siguió comiéndola como si nada.
La lluvia ya estaba en toda plenitud cuando Ptolomeo logró subir de nuevo por las escaleras, esquivando el escalon roto, desde ahora en adelante, tendria cuidado cada vez que subiera o bajara.
Llegó a la habitacion donde estaba el colchon viejo, que tiró al piso, ya que estaba recargado sobre una pared, sacudio un poco el polvo y se sentó en el, ahora recargandose el sobre la pared, disfrutando de nueva cuenta de la manzana y de la lluvia.
viernes 7 de agosto de 2009
32
Ptolomeo quedo tendido en el piso, viendo hacia el cielo, era, sin lugar a dudas, el azul mas azul que habia visto en su vida, algunas nubes panzonas, aparecieron lentamente, como asomandose a ver como se encontraba Ptolomeo, unas mas pequeñas, corrian enfrente (o mas abajo) de las grandes, como niños pequeños que despreocupados jugan, yendo de aqui para alla.
Ptolomeo tenia una sensacion muy extraña, era una especie de entumecimiento, dolor, sin ser dolor, sentia que no sentia nada. Eso no fue tan malo despues de todo, se sentia tranquilo, agusto donde estaba y como estaba.
Giro la cabeza, viendo hacia la hierba, algunos cuantos insectos volaban de aqui para alla, viviendo, ignorantes de todo, Ptolomeo sintio envidia de ellos.
Ptolomeo tenia una sensacion muy extraña, era una especie de entumecimiento, dolor, sin ser dolor, sentia que no sentia nada. Eso no fue tan malo despues de todo, se sentia tranquilo, agusto donde estaba y como estaba.
Giro la cabeza, viendo hacia la hierba, algunos cuantos insectos volaban de aqui para alla, viviendo, ignorantes de todo, Ptolomeo sintio envidia de ellos.
miércoles 5 de agosto de 2009
31
Como en la planta baja, Ptolomeo solo encontró polvo y recuerdos viejos, en todos, excepto en una habitación, que por alguna razón, posiblemente olvido o algo similar de los ultimos dueños, que deseosos de irse a otro lugar mejor, donde el aire no estuviera tan denso de nostalgia, olvidaron un colchon viejo y manchado, que en algunas partes habia sido roido por ratas y ratones. Tambien habia cajas de carton viejas, que al igual que el colchon, estaba carcomido, mostrando parte de su contenido, que por el momento a Ptolomeo no le interesaba. Él solamente recorria sus nuevos dominios, su nuevo hogar.
Caminaba de regreso a las escaleras, todavia disfrutando de la manzana. En media escalera, parte de un escalon cedió ante el peso, instintivamente, Ptolomeo se sujetó del barandal, que de igual manera no soporto la tension, rompiendose en varios puntos y saliendose de su base.
La manzana rodo por el piso alejandose de Ptolomeo, cuando este cayo al piso, levantando una nube de polvo, quedando tendido en el piso.
Caminaba de regreso a las escaleras, todavia disfrutando de la manzana. En media escalera, parte de un escalon cedió ante el peso, instintivamente, Ptolomeo se sujetó del barandal, que de igual manera no soporto la tension, rompiendose en varios puntos y saliendose de su base.
La manzana rodo por el piso alejandose de Ptolomeo, cuando este cayo al piso, levantando una nube de polvo, quedando tendido en el piso.
martes 4 de agosto de 2009
30
Era un pasillo largo, oscuro, que comunicaba a un patio central lleno de hierbas, escombros y recuerdos de vidas pasadas, de mejores momentos de desconocidos que ahi hicieron su vida o parte de ella, Ptolomeo podia todavia, escuchar las voces de alegria, de niños, de adolecentes y adultos, los llantos de tristeza de los ancianos al quedarse solos.
Las habitaciones estaban vacias, una gruesa capa de polvo lo cubria todo, se podian notar las pisadas de los gatos callejeros que se paseaban por todo el lugar como si fueran los dueños.
Habia un segundo piso, la escalera estaba a un costado del patio central, con escalones de cantera ya gastada por el subir y bajar, el barandar de herreria oxidado, sosteniendose apenas. Debajo de la escalera, otro pasillo que llevaba a un segundo patio, todavia mas indundado de hierba y arbustos, en medio, coronando el escenario un manzano, que de sus ramas colgaban frutos maduros, enormes manzanas de color rojo.
Con cierta reverencia y cuidado, Ptolomeo tomó una para limpiarla y darle una enorme mordida. regresó por donde habia entrado y empezó a subir las escaleras.
Las habitaciones estaban vacias, una gruesa capa de polvo lo cubria todo, se podian notar las pisadas de los gatos callejeros que se paseaban por todo el lugar como si fueran los dueños.
Habia un segundo piso, la escalera estaba a un costado del patio central, con escalones de cantera ya gastada por el subir y bajar, el barandar de herreria oxidado, sosteniendose apenas. Debajo de la escalera, otro pasillo que llevaba a un segundo patio, todavia mas indundado de hierba y arbustos, en medio, coronando el escenario un manzano, que de sus ramas colgaban frutos maduros, enormes manzanas de color rojo.
Con cierta reverencia y cuidado, Ptolomeo tomó una para limpiarla y darle una enorme mordida. regresó por donde habia entrado y empezó a subir las escaleras.
lunes 3 de agosto de 2009
29
Nadie le hizo caso, Ptolomeo corrió sin descanso, hasta que sus pies no pudieron más, en que cada paso era un tormento.
Se detuvo frente a una casa vieja y abandonada, que tenia tapiadas las ventanas, la puerta de madera carcomida y podria estaba cerrada por una pesada cadena y un candado de dimensiones similares.
Habia algo que llamaba la atencion de Ptolomeo, veia absorto la fachada de la casa, con partes de la pared cayendose, mostrando las entrañas de adobe y las miles y miles de capas de pintura a la que fue sometida por decadas y decadas de existencia, los grafitis mal hechos por pubertos sin una pizca de talento en el dibujo, los carteles sobrepuestos de miles de espectaculos diferentes.
No solo le llamaba la atencion, si no que el escuchaba que alguien o algo lo llamaba, con una suave voz, un susurro que entraba a sus oidos acariciandolo, seduciendolo, tranquilizandolo, volviendo todo a la normalidad como para muchos deberia de ser. Eso intrigaba a Ptolomeo, queria saber quien y porque lo llamaban.
Se acerco a la puerta y empezo a patearla hasta que la madera cedio rompiendose, la puerta se abrio de par en par, para cerrarse de nuevo casi golpeando aPtolomeo en la cara. Con cierta cautela, Ptolomeo entró a su nuevo hogar.
Se detuvo frente a una casa vieja y abandonada, que tenia tapiadas las ventanas, la puerta de madera carcomida y podria estaba cerrada por una pesada cadena y un candado de dimensiones similares.
Habia algo que llamaba la atencion de Ptolomeo, veia absorto la fachada de la casa, con partes de la pared cayendose, mostrando las entrañas de adobe y las miles y miles de capas de pintura a la que fue sometida por decadas y decadas de existencia, los grafitis mal hechos por pubertos sin una pizca de talento en el dibujo, los carteles sobrepuestos de miles de espectaculos diferentes.
No solo le llamaba la atencion, si no que el escuchaba que alguien o algo lo llamaba, con una suave voz, un susurro que entraba a sus oidos acariciandolo, seduciendolo, tranquilizandolo, volviendo todo a la normalidad como para muchos deberia de ser. Eso intrigaba a Ptolomeo, queria saber quien y porque lo llamaban.
Se acerco a la puerta y empezo a patearla hasta que la madera cedio rompiendose, la puerta se abrio de par en par, para cerrarse de nuevo casi golpeando aPtolomeo en la cara. Con cierta cautela, Ptolomeo entró a su nuevo hogar.
jueves 30 de julio de 2009
28
Aunque imposible, Ptolomeo vio como es que las palomas se iban en su contra, con la intención de morderlo, masacrarlo, matarlo, por el puro gusto de hacerlo, pero el no lo iba a permitir, y por primera vez en su vida, se levantó y empezó a patear palomas, por cada una que lograba estar a su alcance y salia volando no por voluntad propia, si no por el pie de Ptolomeo, el se sentia mejor, se sentia mas vivo, mas alegre, a tal grado que se empezo a reir a carcajadas.
Pero su felicidad fue efimera, ya que del edificio de la policia, el mismo que le habia regalado la torta, vio como es que Ptolomeo repartia de patadas a diestra y siniestra con singular alegria.
Por su parte, Ptolomeo, vio como es que del edificio salia un ejercito de insectos gigantescos parecidos a las cucarachas todas con uniforme de color azul, y que iban en su direccion. Viendo el peligro, aventó la torta y corrio gritando y agitando las manos pidiendo auxilio.
Pero su felicidad fue efimera, ya que del edificio de la policia, el mismo que le habia regalado la torta, vio como es que Ptolomeo repartia de patadas a diestra y siniestra con singular alegria.
Por su parte, Ptolomeo, vio como es que del edificio salia un ejercito de insectos gigantescos parecidos a las cucarachas todas con uniforme de color azul, y que iban en su direccion. Viendo el peligro, aventó la torta y corrio gritando y agitando las manos pidiendo auxilio.
miércoles 29 de julio de 2009
27
Parecía ser que la comida ayudo a Ptolomeo a pensar con mas lucidez, pero aun así, las angustias formaban charcos multicolores que se escurrían hasta la alcantarilla.
Horas después, un insecto humanoide, que aunque grotesco, a Ptolomeo no le daba miedo, lo saco de la celda donde estaba encerrado, le regresaron su ropa y lo sacaron del edificio, con la amenaza de que si se volvía a encuerar en media calle, pasaría mas tiempo dentro.
Antes de salir, alguien que quiza lo vio muy fregado, flaco y desnutrido; se compadeció de el y le regalo una torta.
Ya en la calle, sentado junto a una jardinera de una pequeña plaza frente al edificio de donde lo acababan de sacar, empezó a revisar la torta, parecía que tenia dentro un par de gusanos verdes, con un pedazo de algún animal que mugía constantemente, y demás cosas raras, pero volviendo a hacer caso omiso, Ptolomeo se disponía dar una mordida, pero vio, frente a el, como es que varias palomas, con mala actitud se acercaban a él, Ptolomeo se sintió amenazado por tales animales que parecía que se lo querían comer vivo, se inundo de terror, no solo por eso, sino recordando el ataque de la otra paloma el día anterior, así que hizo lo único que se le ocurrió.
Horas después, un insecto humanoide, que aunque grotesco, a Ptolomeo no le daba miedo, lo saco de la celda donde estaba encerrado, le regresaron su ropa y lo sacaron del edificio, con la amenaza de que si se volvía a encuerar en media calle, pasaría mas tiempo dentro.
Antes de salir, alguien que quiza lo vio muy fregado, flaco y desnutrido; se compadeció de el y le regalo una torta.
Ya en la calle, sentado junto a una jardinera de una pequeña plaza frente al edificio de donde lo acababan de sacar, empezó a revisar la torta, parecía que tenia dentro un par de gusanos verdes, con un pedazo de algún animal que mugía constantemente, y demás cosas raras, pero volviendo a hacer caso omiso, Ptolomeo se disponía dar una mordida, pero vio, frente a el, como es que varias palomas, con mala actitud se acercaban a él, Ptolomeo se sintió amenazado por tales animales que parecía que se lo querían comer vivo, se inundo de terror, no solo por eso, sino recordando el ataque de la otra paloma el día anterior, así que hizo lo único que se le ocurrió.
martes 28 de julio de 2009
26
Los guardias de la cárcel despertaron a Ptolomeo con una cubetada de agua fría, para luego dejarle un plato con una masa de color amarillenta y un par de rebanadas de pan Bimbo junto a él.
Ptolomeo lo observó detenidamente por algunos momentos, veía como la masa amarillenta respiraba, con movimientos lentos y rítmicos, mientras que las rebanadas de pan se contraían y expandían logrando avanzar un poco en cada vez, en un patético intento de fugarse.
En un rápido movimiento, Ptolomeo tomó el plato y las rebanadas de pan, y empezó a devorarlos sin contemplación, haciendo oídos sordos a los quejidos y gritos apagados que salían de quien sabe que parte, cada que daba una mordida.
Cuando quedó satisfecho arrojó las sobras que seguían retorciéndose de dolor, y las migajas corrían sin rumbo como hormigas que les tapan el hoyo (del hormiguero), se sentó en el mismo rincón en el que se había quedado dormido, observando detenidamente las paredes que escurrían odio, depresión, desesperación y demás angustias humanas por tanta gente que había pasado por ese lugar.
Ptolomeo lo observó detenidamente por algunos momentos, veía como la masa amarillenta respiraba, con movimientos lentos y rítmicos, mientras que las rebanadas de pan se contraían y expandían logrando avanzar un poco en cada vez, en un patético intento de fugarse.
En un rápido movimiento, Ptolomeo tomó el plato y las rebanadas de pan, y empezó a devorarlos sin contemplación, haciendo oídos sordos a los quejidos y gritos apagados que salían de quien sabe que parte, cada que daba una mordida.
Cuando quedó satisfecho arrojó las sobras que seguían retorciéndose de dolor, y las migajas corrían sin rumbo como hormigas que les tapan el hoyo (del hormiguero), se sentó en el mismo rincón en el que se había quedado dormido, observando detenidamente las paredes que escurrían odio, depresión, desesperación y demás angustias humanas por tanta gente que había pasado por ese lugar.
lunes 27 de julio de 2009
25
El joven Ptolomeo se quedó solo frente a la tumba de su padre, donde los dolientes habían dejado unas pocas flores envueltas en plástico, con formas de cruz o coronas de una muy pobre calidad. No había nadie quien se ocupara de Ptolomeo, el ultimo familiar que tenia yacía bajo tierra.
Ptolomeo grande, todavía sentado bajo la sombra del árbol, con la visión borrosa por las lagrimas veía todo el macabro y deprimente espectáculo, intentó levantarse, y correr hasta el cementerio, para estar al lado de si mismo, abrazarlo y darle consuelo, decirle que todo estaba y estaría bien, mintiendo por compasión.
Cuando intentó levantarse, no pudo, algo lo detenía, una barrera invisible desconocida lo mantenía amarrado al árbol, imposibilitado por levantarse. Luchó y luchó hasta que pudo librarse de su captor, los músculos le temblaban por el esfuerzo de levantarse y dar un par de pasos hasta que la presión ceso.
Quería correr, pero no podía, estaba demasiado cansado, se tomó un par de segundos en recuperarse, tomar aliento para salir corriendo de ahí, pero cuando intento correr, una ola de agua lo tomó por sorpresa despertándolo de su sueño.
Ptolomeo grande, todavía sentado bajo la sombra del árbol, con la visión borrosa por las lagrimas veía todo el macabro y deprimente espectáculo, intentó levantarse, y correr hasta el cementerio, para estar al lado de si mismo, abrazarlo y darle consuelo, decirle que todo estaba y estaría bien, mintiendo por compasión.
Cuando intentó levantarse, no pudo, algo lo detenía, una barrera invisible desconocida lo mantenía amarrado al árbol, imposibilitado por levantarse. Luchó y luchó hasta que pudo librarse de su captor, los músculos le temblaban por el esfuerzo de levantarse y dar un par de pasos hasta que la presión ceso.
Quería correr, pero no podía, estaba demasiado cansado, se tomó un par de segundos en recuperarse, tomar aliento para salir corriendo de ahí, pero cuando intento correr, una ola de agua lo tomó por sorpresa despertándolo de su sueño.
jueves 23 de julio de 2009
24
El cortejo salio con una calma de reverencia hacia el difunto, nadie tenia prisa, todos en silencio, con el féretro por delante, cargado por 4 hombres, seguidos por el sacerdote del pueblo, con su sotana ya percudida y desgastada por tanto uso, con un incendiario que estaba amarrado ya no por cadenas, si no por simples mecates de ixtle.
Ptolomeo desde la distancia lograba verlo todo perfectamente, y asi mismo, logro reconocer el ataúd, el mismo que en el que habían sepultado a su padre, también se vio a si mismo, todavía como un niño, el único familiar cercano, directo, que iba en la caravana mortuoria.
Todo el trayecto hasta el pequeño cementerio que estaba a espaldas de la iglesia, afuera del pueblo, en las faldas de una pequeña colina, duro poco menos de media hora, al llegar, los hombres que cargaban el ataúd empezaron a meterlo a la fosa, donde el sepulturero los esperaba, fue bendecido por ultima vez, antes de que empezaran a echarle la tierra encima.
Ptolomeo veía como es que el mismo, de niño cuasi adolescente permanecía estoico frente a la tumba, en ese momento, no derramó lágrima alguna, ahora, sentado a la sombra de un árbol, se dio el lujo de llorar.
Ptolomeo desde la distancia lograba verlo todo perfectamente, y asi mismo, logro reconocer el ataúd, el mismo que en el que habían sepultado a su padre, también se vio a si mismo, todavía como un niño, el único familiar cercano, directo, que iba en la caravana mortuoria.
Todo el trayecto hasta el pequeño cementerio que estaba a espaldas de la iglesia, afuera del pueblo, en las faldas de una pequeña colina, duro poco menos de media hora, al llegar, los hombres que cargaban el ataúd empezaron a meterlo a la fosa, donde el sepulturero los esperaba, fue bendecido por ultima vez, antes de que empezaran a echarle la tierra encima.
Ptolomeo veía como es que el mismo, de niño cuasi adolescente permanecía estoico frente a la tumba, en ese momento, no derramó lágrima alguna, ahora, sentado a la sombra de un árbol, se dio el lujo de llorar.
miércoles 22 de julio de 2009
23
Una neblina rodeo por completo a Ptolomeo, ascendiendo desde las raíces de los árboles por donde caminaba. Espesa, le impedía el caminar, el moverse libremente, al llegar a su rostro lo inundó con miles de olores, uno tras otro, trayendo a su mente igual cantidad de recuerdos, muchos de ellos olvidados por voluntad propia de Ptolomeo, otros, simplemente se desvanecieron carentes de interés.
Y así sin más, la neblina desapareció, dejando adolorido a Ptolomeo. ¿De qué se trata esto? se preguntaba Ptolomeo, desconocedor de quien era quien había provocado tal tortura.
Indeciso, siguió caminando hacia la luz, al límite del bosque de su mente y de cómo se vio, algunos trucos que jugaban con Ptolomeo.
El final del bosque o el inicio, o la simple orilla, estaba en lo alto de una colina, al llegar, escuchó las primeras campanadas de la iglesia en medio de unas pocas casas, había vuelto, una vez más, a la ranchería donde había nacido y vivido, y hasta el momento intentaba salir de ahí sin mucho éxito.
Además de las campanadas, se escuchabas cuetes, lanzados al aire desde la pequeña plaza central, donde estaban reunidos casi todos los habitantes del pueblo, dándole el ultimo adiós uno de sus congéneres.
Y así sin más, la neblina desapareció, dejando adolorido a Ptolomeo. ¿De qué se trata esto? se preguntaba Ptolomeo, desconocedor de quien era quien había provocado tal tortura.
Indeciso, siguió caminando hacia la luz, al límite del bosque de su mente y de cómo se vio, algunos trucos que jugaban con Ptolomeo.
El final del bosque o el inicio, o la simple orilla, estaba en lo alto de una colina, al llegar, escuchó las primeras campanadas de la iglesia en medio de unas pocas casas, había vuelto, una vez más, a la ranchería donde había nacido y vivido, y hasta el momento intentaba salir de ahí sin mucho éxito.
Además de las campanadas, se escuchabas cuetes, lanzados al aire desde la pequeña plaza central, donde estaban reunidos casi todos los habitantes del pueblo, dándole el ultimo adiós uno de sus congéneres.
martes 21 de julio de 2009
22
El bosque volvió a resurgir, creciendo frente a los ojos de Ptolomeo, que veía incrédulo lo que sucedía. Poco a poco, mientras los arboles alcanzaban alturas inconmensurables, el sol, o lo que estuviera emitiendo su luz perdia la batalla, oscureciendo todo alrededor de Ptolomeo.
Por un momento, todo fue una oscuridad, sumergiendo a Ptolomeo en un terror inexplicable.
Conforme los ojos de Ptolomeo se fueron acostumbrando a la oscuridad, las pupilas dilatandose permitiendo la entrada de más luz, el miedo disminuyo, más no desaparecio por completo. pudo ver donde se encontraba, si, en medio de un bosque, perdido, sin saber a donde caminar.
Poco a poco, exploró, caminó un poco hacia todas direcciones, todo le parecia lo mismo para él, hasta que vio la luz, si, el cliche. Una luz, que no provenia de las alturas, si no, a nivel del suelo, proyectaba largas sombras de los arboles alrededor. Alejarse o acercarse? Ptolomeo no sabia que hacer.
Empezo a caminar, acercandose.
Por un momento, todo fue una oscuridad, sumergiendo a Ptolomeo en un terror inexplicable.
Conforme los ojos de Ptolomeo se fueron acostumbrando a la oscuridad, las pupilas dilatandose permitiendo la entrada de más luz, el miedo disminuyo, más no desaparecio por completo. pudo ver donde se encontraba, si, en medio de un bosque, perdido, sin saber a donde caminar.
Poco a poco, exploró, caminó un poco hacia todas direcciones, todo le parecia lo mismo para él, hasta que vio la luz, si, el cliche. Una luz, que no provenia de las alturas, si no, a nivel del suelo, proyectaba largas sombras de los arboles alrededor. Alejarse o acercarse? Ptolomeo no sabia que hacer.
Empezo a caminar, acercandose.
viernes 17 de julio de 2009
21
Dentro de los separos, Ptolomeo seguía luchando contra monstruos y seres sin forma, tratando de evitar que lo sometieran y lo encerraran el las mazmorras inmundas y oscuras (eso ultimo era parte alucinación, parte real) llenas de otros pobres infelices como el mismo.
Los policías no tuvieron opción, y con toda la pena del mundo le dieron una calentada a Ptolomeo para que ya se estuviera en paz. Lo golpearon, lo atizaron con choques eléctricos y lo bañaron a manguerazos de alta presión, la misma que usan los bomberos.
Eso dejo exhausto a Ptolomeo, que semidesnudo, golpeado y mojado, se quedo dormido en un rincón de la celda.
Los policías no tuvieron opción, y con toda la pena del mundo le dieron una calentada a Ptolomeo para que ya se estuviera en paz. Lo golpearon, lo atizaron con choques eléctricos y lo bañaron a manguerazos de alta presión, la misma que usan los bomberos.
Eso dejo exhausto a Ptolomeo, que semidesnudo, golpeado y mojado, se quedo dormido en un rincón de la celda.
jueves 16 de julio de 2009
20
Ptolomeo empezó a caminar por la calle con movimientos desordenados, erráticos, tratando de evitar las trampas que su mente le ponía en el camino, andaba solamente en calzones, unas truzas viejas, rotas y manchadas por miles y miles de puestas de viarios días consecutivos.
La tarde empezaba a caer sobre la ciudad, el sol dejaba de golpear el pavimento, los edificios, los carros y a la gente con su calor. El suelo a su vez, se liberaba del calor irradiándola, cosa que parecía no importarle a Ptolomeo que caminaba descalzo por esas calles semidesiertas en las que andaba sin conocimiento alguno de donde era que se encontraba.
La poca gente que pasaba por esas calles lo veía de reojo, ignorándolo, hasta cierto punto alejándose de él, como medida precautoria se pasaban al otro lado de la calle, tomando la mayor distancia posible, ya acostumbrados a ver a tanto loco que deambula por la ciudad que conforme crecía se volvían más y más comunes.
Algún anónimo, sorprendido ante la actitud de Ptolomeo y tal vez, asustado en demasía, llamó a la policía que sorprendentemente acudió al llamado en poco tiempo. Intentaron someter a Ptolomeo para ser remitido, pero este viendo monstruos, quimeras y toda clase de seres raros, se resistió a ser llevado a mismísimo infierno.
Se necesitaron más de una docena de policías para someterlo, subirlo a la patrulla y mantenerlo dentro sin que se hiciera daño a el mismo o a los oficiales.
La tarde empezaba a caer sobre la ciudad, el sol dejaba de golpear el pavimento, los edificios, los carros y a la gente con su calor. El suelo a su vez, se liberaba del calor irradiándola, cosa que parecía no importarle a Ptolomeo que caminaba descalzo por esas calles semidesiertas en las que andaba sin conocimiento alguno de donde era que se encontraba.
La poca gente que pasaba por esas calles lo veía de reojo, ignorándolo, hasta cierto punto alejándose de él, como medida precautoria se pasaban al otro lado de la calle, tomando la mayor distancia posible, ya acostumbrados a ver a tanto loco que deambula por la ciudad que conforme crecía se volvían más y más comunes.
Algún anónimo, sorprendido ante la actitud de Ptolomeo y tal vez, asustado en demasía, llamó a la policía que sorprendentemente acudió al llamado en poco tiempo. Intentaron someter a Ptolomeo para ser remitido, pero este viendo monstruos, quimeras y toda clase de seres raros, se resistió a ser llevado a mismísimo infierno.
Se necesitaron más de una docena de policías para someterlo, subirlo a la patrulla y mantenerlo dentro sin que se hiciera daño a el mismo o a los oficiales.
miércoles 15 de julio de 2009
19
Parecía que la mente de Ptolomeo todavía le estaba jugando trucos, a pesar de que las alucinaciones con líquidos multicolores y con vida propia saliendo de su cuerpo ya no estaban presentes, pero había algo en el ambiente, en su forma de ver las cosas que le indicaban que la cordura estaba en algún lugar lejano, tal vez inalcanzable.
El suelo tenia una textura diferente, pareciera que había zonas demasiado blandas que fácilmente podrían atrapar a Ptolomeo para siempre, así que habría que andar con cuidado para no desaparecer de la faz de la tierra.
El cielo perdía sus colores mostrando otros completamente diferentes, que Ptolomeo nunca había visto, verdes, azules y rojos brillantes, que dolían los ojos al verlos directamente, las nubes parecían estar vivas y reptaban en la cúpula celeste dejando rastros de un lápiz lazuli.
El mismo se sentía diferente, se veía diferente, sus manos se contraían y expandían con voluntad propia, las uñas crecían y crecían, pero a los pocos centímetros se marchitaban y caían en pedazos, dejando un rastro de uñas marchitas, una de sus piernas la sentía pesada, como si fuera de metal o piedra, teniendo que arrastrarla, se veía con la piel transparente, podía verse los huesos, venas, arterias y demás órganos de todo el cuerpo.
La ropa le estorbaba, le impedía caminar, moverse con libertad, así que empezó a despojarse de sus prendas.
El suelo tenia una textura diferente, pareciera que había zonas demasiado blandas que fácilmente podrían atrapar a Ptolomeo para siempre, así que habría que andar con cuidado para no desaparecer de la faz de la tierra.
El cielo perdía sus colores mostrando otros completamente diferentes, que Ptolomeo nunca había visto, verdes, azules y rojos brillantes, que dolían los ojos al verlos directamente, las nubes parecían estar vivas y reptaban en la cúpula celeste dejando rastros de un lápiz lazuli.
El mismo se sentía diferente, se veía diferente, sus manos se contraían y expandían con voluntad propia, las uñas crecían y crecían, pero a los pocos centímetros se marchitaban y caían en pedazos, dejando un rastro de uñas marchitas, una de sus piernas la sentía pesada, como si fuera de metal o piedra, teniendo que arrastrarla, se veía con la piel transparente, podía verse los huesos, venas, arterias y demás órganos de todo el cuerpo.
La ropa le estorbaba, le impedía caminar, moverse con libertad, así que empezó a despojarse de sus prendas.
martes 14 de julio de 2009
18
Ptolomeo seguía sentado, respirando todavía agitadamente, sentía como el corazón latía con tanta fuerza que en cualquier momento flaquearían deteniéndose por completo. Él sabia que todo había sido producto de la impresión y del sueño, tenia tanto tiempo que no recordaba todo lo soñado, lo que había hecho hasta lo imposible de olvidar. Se frotó los ojos con las manos sucias, para luego dejarlas caer sobre su regazo.
Una señora que pasaba, brincando las piernas de Ptolomeo porque le obstruían el camino, le puso una moneda en una de sus manos antes de alejarse acelerando el paso. Ptolomeo observo la moneda largamente tratando de encontrarle un significado.
Con lentitud se puso de pie, las piernas toda las sentía débiles y apoyándose de la pared, Ptolomeo se alejo del lugar, donde todavía quedaban las evidencias de su locura, las plumas de la paloma, y el charco de agua y vomito.
En algún momento, de su mano sin fuerza, cayo la moneda.
Una señora que pasaba, brincando las piernas de Ptolomeo porque le obstruían el camino, le puso una moneda en una de sus manos antes de alejarse acelerando el paso. Ptolomeo observo la moneda largamente tratando de encontrarle un significado.
Con lentitud se puso de pie, las piernas toda las sentía débiles y apoyándose de la pared, Ptolomeo se alejo del lugar, donde todavía quedaban las evidencias de su locura, las plumas de la paloma, y el charco de agua y vomito.
En algún momento, de su mano sin fuerza, cayo la moneda.
lunes 13 de julio de 2009
17
Cuando Ptolomeo abrió los ojos, se sobresalto al verlo todo tan cerca, esos ojos rojos inquisitivos que se movían de un lado al otro observándolo a él, con ese pico lleno de tierra y ese espantoso sonido que solo hacen las palomas.
Ptolomeo gritó intentando levantarse, la paloma asustada por la reacción emprendió el vuelo de una manera desordenada, chocando contra la pared donde Ptolomeo estaba recostado, cayendo atontada encima de este, que manoteaba quitándosela de encima.
Ptolomeo no podía levantarse, tenia entumido la mitad de su cuerpo por la posición en que se había quedado dormido, sentía el tosco aleteo de la paloma en el rostro, que presa del pánico por la contusión que se acababa de hacer al chocar y el estar encima de un ser humano, intentaba alejarse buscando un refugio donde estar en paz.
De algún modo Ptolomeo golpeo la paloma con el brazo que tenia movilidad alejándola de él, para por que la paloma pudiera alejarse al fin, dejando a un Ptolomeo asustado, respirando agitadamente, sentado sobre la banqueta.
Ptolomeo gritó intentando levantarse, la paloma asustada por la reacción emprendió el vuelo de una manera desordenada, chocando contra la pared donde Ptolomeo estaba recostado, cayendo atontada encima de este, que manoteaba quitándosela de encima.
Ptolomeo no podía levantarse, tenia entumido la mitad de su cuerpo por la posición en que se había quedado dormido, sentía el tosco aleteo de la paloma en el rostro, que presa del pánico por la contusión que se acababa de hacer al chocar y el estar encima de un ser humano, intentaba alejarse buscando un refugio donde estar en paz.
De algún modo Ptolomeo golpeo la paloma con el brazo que tenia movilidad alejándola de él, para por que la paloma pudiera alejarse al fin, dejando a un Ptolomeo asustado, respirando agitadamente, sentado sobre la banqueta.
viernes 10 de julio de 2009
16
El dolor que sentía Ptolomeo no era debido a las heridas que le habían hecho las ramas de los árboles, eso solo había provocado un entumecimiento, no podía mover bien el brazo derecho y un cosquilleo le picaba la mano del mismo lado.
Algo mas le provocaba el dolor, que ni siquiera era un dolor intenso, era una molestia, aparecía en la mano, con ninguna irregularidad, junto a la boca, en la nariz, uno por la niña de los ojos, sin daño alguno.
La oscuridad era total, Ptolomeo intentaba, a pesar de su inmovilidad y la negrura que lo envolvía, el ver más allá, o el ver algo siquiera.
Abría y cerraba los ojos, y en cada ocasión la negrura perdía color, se hacia más y más tenue. Seguía sintiendo dolor.
De pronto, todo tuvo sentido.
Algo mas le provocaba el dolor, que ni siquiera era un dolor intenso, era una molestia, aparecía en la mano, con ninguna irregularidad, junto a la boca, en la nariz, uno por la niña de los ojos, sin daño alguno.
La oscuridad era total, Ptolomeo intentaba, a pesar de su inmovilidad y la negrura que lo envolvía, el ver más allá, o el ver algo siquiera.
Abría y cerraba los ojos, y en cada ocasión la negrura perdía color, se hacia más y más tenue. Seguía sintiendo dolor.
De pronto, todo tuvo sentido.
jueves 9 de julio de 2009
15
Nada es normal en la mente de Ptolomeo.
El bosque que esta había creado para protegerlo, se cernía ante él, volviéndose más espeso, mas cerrado, evitándole el paso. Las puntas de las ramas, como navajas afiladas lo herían, cortando su piel, haciéndolo sangrar. Ptolomeo seguía adelante, cada vez más lento, pero sin detenerse.
Ptolomeo se tropezó con una raíz, y cayó, junto con él, todo a su alrededor se desmoronó, como un fino polvo, partículas que cayeron al piso en una espesa alfombra que lo cubrió dificultando sus movimientos.
No hubo forcejeo alguno, Ptolomeo se sabia atrapado y no hizo intento por liberarse, se dejó llevar, mientras todo se oscurecía y perdía sentido.
Ptolomeo sintió dolor.
El bosque que esta había creado para protegerlo, se cernía ante él, volviéndose más espeso, mas cerrado, evitándole el paso. Las puntas de las ramas, como navajas afiladas lo herían, cortando su piel, haciéndolo sangrar. Ptolomeo seguía adelante, cada vez más lento, pero sin detenerse.
Ptolomeo se tropezó con una raíz, y cayó, junto con él, todo a su alrededor se desmoronó, como un fino polvo, partículas que cayeron al piso en una espesa alfombra que lo cubrió dificultando sus movimientos.
No hubo forcejeo alguno, Ptolomeo se sabia atrapado y no hizo intento por liberarse, se dejó llevar, mientras todo se oscurecía y perdía sentido.
Ptolomeo sintió dolor.
miércoles 8 de julio de 2009
14
Ptolomeo, sentado en la base del árbol, escucha el repicar de las campanas, ve volar a las palomas de la plaza levantar el vuelo por el escándalo. Se levanta, se sacude la tierra y rodeando el árbol, empieza a caminar en dirección contraria, no importándole que no haya camino.
Sabe lo que viene a continuación, lo que va a suceder, y no lo quiere, no lo desea, así que prefiere alejarse a ninguna parte, que quedarse.
Conforme las campanas continúan con su canto, la ansiedad crece dentro de Ptolomeo, camina más aprisa, a cada instante, hasta que correr con todas sus fuerzas.
Empieza a internarse dentro de un bosque, uno que no existe y que su mente esta creando para protegerlo, para alejarlo de todo mal.
Sabe lo que viene a continuación, lo que va a suceder, y no lo quiere, no lo desea, así que prefiere alejarse a ninguna parte, que quedarse.
Conforme las campanas continúan con su canto, la ansiedad crece dentro de Ptolomeo, camina más aprisa, a cada instante, hasta que correr con todas sus fuerzas.
Empieza a internarse dentro de un bosque, uno que no existe y que su mente esta creando para protegerlo, para alejarlo de todo mal.
martes 7 de julio de 2009
13
Ptolomeo abrazaba al niño escuchándolo llorar, sintió angustia, mas no salió ninguna lágrima de él. Los sollozos cesaron y el niño desapareció dejandolo solo. Se encontró de nuevo entre las ruinas chamuscadas de la casa.
El cielo se había cubierto de nubes de un color grisáceo y que amenazaban con oscurecerse más.
Ptolomeo salió de entre las cenizas, pero no se alejo demasiado del lugar, se fue a sentar en la base de un árbol, uno de los pocos que sobrevivían en el desierto donde se encontraba el pueblo. Revisó las bolsas del pantalón y de la camisa en búsqueda de un cigarro, pero no encontró ninguno.
Mientras Ptolomeo jugaba con uno guijarros que levantó del suelo, a la distancia se empezaron a escuchar las campanas de la iglesia.
El cielo se había cubierto de nubes de un color grisáceo y que amenazaban con oscurecerse más.
Ptolomeo salió de entre las cenizas, pero no se alejo demasiado del lugar, se fue a sentar en la base de un árbol, uno de los pocos que sobrevivían en el desierto donde se encontraba el pueblo. Revisó las bolsas del pantalón y de la camisa en búsqueda de un cigarro, pero no encontró ninguno.
Mientras Ptolomeo jugaba con uno guijarros que levantó del suelo, a la distancia se empezaron a escuchar las campanas de la iglesia.
lunes 6 de julio de 2009
12
Ptolomeo daba vueltas dentro de la casa, observando los pocos detalles que podía ofrecer esta debido a su precaria y simple construcción, pero aun así, miles de recuerdos saltaban de su mente materializándose frente a él.
Se vio a si mismo corriendo de un lado al otro jugando cuando era niño, junto con sus otros once hermanos, caminando descalzo, durmiendo en un lecho de paja, sufriendo del hambre.
En un momento se vio solo, todos se fueron, todos desaparecieron dejándolo solo, Ptolomeo adulto veía a un Ptolomeo niño solo en medio de la misma habitación donde el estaba, que permanecía sosteniéndose a si mismo, evitando el desmoronarse y conteniendo las lagrimas.
Ptolomeo se hinco junto al niño, poniendo su mano sobre su pequeño hombro, como muestra de compasión y simpatía.
El niño se arrojo a él abrazándolo, desmoronándose en llanto.
Se vio a si mismo corriendo de un lado al otro jugando cuando era niño, junto con sus otros once hermanos, caminando descalzo, durmiendo en un lecho de paja, sufriendo del hambre.
En un momento se vio solo, todos se fueron, todos desaparecieron dejándolo solo, Ptolomeo adulto veía a un Ptolomeo niño solo en medio de la misma habitación donde el estaba, que permanecía sosteniéndose a si mismo, evitando el desmoronarse y conteniendo las lagrimas.
Ptolomeo se hinco junto al niño, poniendo su mano sobre su pequeño hombro, como muestra de compasión y simpatía.
El niño se arrojo a él abrazándolo, desmoronándose en llanto.
viernes 3 de julio de 2009
11
Ptolomeo caminó entre las cenizas de la casa, recordando, reviviendo como había sido su vida en esa vivienda. Conforme rodeaba la casa, las cenizas desaparecían, las paredes calcinadas regresaban a la normalidad, reconstruyéndose. Cuando terminó de dar la vuelta a la casa, esta ya estaba de pie de nuevo.
Se escucharon ruidos provenientes del interior, Ptolomeo, con una extraña sonrisa en el rostro, caminó hasta la puerta, asomando la cabeza primero, pero para sorpresa, en interior estaba completamente vacío.
Aun así, entró a la casa.
Se quedó de pie en medio de la primera habitación, donde Ptolomeo recordaba que había una vieja mesa de madera, un par de sillas de palma, un anafre en un rincón, donde las cenizas habían pintado las paredes de negro, y un hueco en el techo de palma permitía un poco de luz, alumbrando toda la habitación, un par de cubetas y una tabla servían como sillón, el piso era de tierra.
Se escucharon ruidos provenientes del interior, Ptolomeo, con una extraña sonrisa en el rostro, caminó hasta la puerta, asomando la cabeza primero, pero para sorpresa, en interior estaba completamente vacío.
Aun así, entró a la casa.
Se quedó de pie en medio de la primera habitación, donde Ptolomeo recordaba que había una vieja mesa de madera, un par de sillas de palma, un anafre en un rincón, donde las cenizas habían pintado las paredes de negro, y un hueco en el techo de palma permitía un poco de luz, alumbrando toda la habitación, un par de cubetas y una tabla servían como sillón, el piso era de tierra.
jueves 2 de julio de 2009
10
Un viento levantó la tierra de las calles creando una tolvanera que obligó a Ptolomeo cerrar los ojos por unos instantes luego de haber salido de la Iglesia. Cuando todo terminó, Ptolomeo volvió a hacer el intento de emprender su viaje fuera del pueblo, fuera de él mismo, fuera de todo.
Pero una vez mas, este le negó el alejarse, aforrándose a Ptolomeo como si de el dependiera su propia existencia, y a lo mejor así era, a lo mejor el pueblo empezaría a desmoronarse en el mismo instante en que Ptolomeo se alejara, en el mismo instante en que pisara tierras ajenas de otro pueblo o ciudad, pero nadie estaba dispuesto a averiguarlo.
Así que volvió a engañar a Ptolomeo, el creía que iba hacia la carretera, siguiendo el mismo camino que lo había traído de regreso hasta la iglesia, pero se encontró frente a una casa, una cabaña o lo que quedaba de ella, las cenizas todavía humeaban, el piso todavía se sentía caliente, debido al fuego que había consumido la pequeña vivienda.
Pero una vez mas, este le negó el alejarse, aforrándose a Ptolomeo como si de el dependiera su propia existencia, y a lo mejor así era, a lo mejor el pueblo empezaría a desmoronarse en el mismo instante en que Ptolomeo se alejara, en el mismo instante en que pisara tierras ajenas de otro pueblo o ciudad, pero nadie estaba dispuesto a averiguarlo.
Así que volvió a engañar a Ptolomeo, el creía que iba hacia la carretera, siguiendo el mismo camino que lo había traído de regreso hasta la iglesia, pero se encontró frente a una casa, una cabaña o lo que quedaba de ella, las cenizas todavía humeaban, el piso todavía se sentía caliente, debido al fuego que había consumido la pequeña vivienda.
miércoles 1 de julio de 2009
9
Ni Ptolomeo ni el muerto dijeron palabra alguna, ninguno tenia muchas ganas de hablar, Ptolomeo seguía pensando en como es que había regresado hasta ahí, si él lo que quería era largarse lo más lejos posible y el muerto por su parte, estaba simplemente disfrutando del momento postmortem.
Cuando acabaron, ambos se pusieron de pie, se vieron fijamente y se dieron un único y ultimo abrazo que ni en vida se dieron. El padre de Ptolomeo regresó a su ataúd para seguir con el ritual de la muerte, mas adelante en el día, seria sepultado en el cementerio a las afueras de la ranchería.
Ptolomeo buscó alguna explicación en la figura de madera crucificada encima de sus cabezas, pero el carpintero solo se encogió de hombros para seguir con su tortura eterna.
Ptolomeo cerró el ataúd antes de salir de la iglesia.
Cuando acabaron, ambos se pusieron de pie, se vieron fijamente y se dieron un único y ultimo abrazo que ni en vida se dieron. El padre de Ptolomeo regresó a su ataúd para seguir con el ritual de la muerte, mas adelante en el día, seria sepultado en el cementerio a las afueras de la ranchería.
Ptolomeo buscó alguna explicación en la figura de madera crucificada encima de sus cabezas, pero el carpintero solo se encogió de hombros para seguir con su tortura eterna.
Ptolomeo cerró el ataúd antes de salir de la iglesia.
martes 30 de junio de 2009
8
Conforme avanzaba dentro de la oscuridad de la Iglesia, Ptolomeo vio, sobre el altar 4 pequeñas luces, creadas por 4 tristones cirios pascuales que hacían guardia alrededor de un ataúd de madera color blanco.
Ptolomeo se acercó al ataúd, viendo su interior. Mientras observaba al huésped de esa ultima morada, se buscó entre las bolsas del pantalón, la vieja cajetilla con los 2 últimos cigarros, tomó uno y lo encendió con la flama de un cirio, soltando la bocanada de humo sobre el rostro del ahí ya cadáver.
Ptolomeo se sentó recargándose sobre la base donde también descansaba el ataúd, fumando tranquilamente, sin ver a nada en particular. Cuando sintió una vibración, el interior del ataúd se movía.
El cadáver se bajó y se sentó junto a Ptolomeo quien le ofreció el ultimo cigarro para arrojar la cajetilla entre las bancas y fumar los 2 tranquilamentre entre el silencio que la iglesia brindaba en ese momento.
Ptolomeo se acercó al ataúd, viendo su interior. Mientras observaba al huésped de esa ultima morada, se buscó entre las bolsas del pantalón, la vieja cajetilla con los 2 últimos cigarros, tomó uno y lo encendió con la flama de un cirio, soltando la bocanada de humo sobre el rostro del ahí ya cadáver.
Ptolomeo se sentó recargándose sobre la base donde también descansaba el ataúd, fumando tranquilamente, sin ver a nada en particular. Cuando sintió una vibración, el interior del ataúd se movía.
El cadáver se bajó y se sentó junto a Ptolomeo quien le ofreció el ultimo cigarro para arrojar la cajetilla entre las bancas y fumar los 2 tranquilamentre entre el silencio que la iglesia brindaba en ese momento.
lunes 29 de junio de 2009
7
En algún momento, el negro camino asfaltado se convirtió en terracería de nuevo, a pesar de que Ptolomeo no se desvío de su camino en ningun momento. La luna lo sorprendió todavía caminando. Incansable caminó ensuciando sus botas de tierra roja. Unos puntos de luz se veían a la distancia. Imposible calcular la distancia en la que se encontraban.
Cuando el cielo cambio de colores de nueva cuenta, Ptolomeo se encontraba en la entrada del pueblo de donde había salido la noche anterior, la calle empedrada lo llevaba directamente hacia la construcción mas grande de la ranchería, la iglesia con una torre que apenas pasaban los 2 pisos de altura coronada con una campana que pedía a gritos su jubilación.
Un par de placas de Concreto elevadas veinte centímetros del piso conformaban la plaza central, un par de árboles que a pesar de la escasez mostraban su color verde, daban sombra a unas pocas bancas de madera y acero pintadas de negro.
Ptolomeo se detuvo frente a la puerta de la iglesia, el exterior era simple cantera, sin ningún tipo de adorno, y del interior no salía luz alguna, si no todo lo contrario, la absorbía como singularidad cósmica.
Cuando el cielo cambio de colores de nueva cuenta, Ptolomeo se encontraba en la entrada del pueblo de donde había salido la noche anterior, la calle empedrada lo llevaba directamente hacia la construcción mas grande de la ranchería, la iglesia con una torre que apenas pasaban los 2 pisos de altura coronada con una campana que pedía a gritos su jubilación.
Un par de placas de Concreto elevadas veinte centímetros del piso conformaban la plaza central, un par de árboles que a pesar de la escasez mostraban su color verde, daban sombra a unas pocas bancas de madera y acero pintadas de negro.
Ptolomeo se detuvo frente a la puerta de la iglesia, el exterior era simple cantera, sin ningún tipo de adorno, y del interior no salía luz alguna, si no todo lo contrario, la absorbía como singularidad cósmica.
domingo 28 de junio de 2009
6
El cielo pasaba de unos tonos rojizos a azules hasta finalmente negros conforme se alejaban del sol que seguía incansable su viaje entre las montañas, yendo a iluminar horizontes lejanos, aunque así no pareciera para Ptolomeo que observa el paisaje a la orilla de una carretera que sigue el mismo camino del sol.
El asfalto todavía se siente caliente a través de las viejas botas de Ptolomeo, mientras empezaba a caminar por esa carretera hacia la oscuridad de la noche, alejándose de lo que hasta hace poco fue su hogar, por un camino de terracería que llevaba a una ranchería dentro de los cerros y olvidada por cualquier Divinidad que solo se preocupaban por las grandes ciudades.
Nadie se interesaba en esa ranchería, ese pequeño agujero en medio de la nada, donde todo escaseaba, hasta la voluntad de vivir.
Ptolomeo simplemente se alejó.
El asfalto todavía se siente caliente a través de las viejas botas de Ptolomeo, mientras empezaba a caminar por esa carretera hacia la oscuridad de la noche, alejándose de lo que hasta hace poco fue su hogar, por un camino de terracería que llevaba a una ranchería dentro de los cerros y olvidada por cualquier Divinidad que solo se preocupaban por las grandes ciudades.
Nadie se interesaba en esa ranchería, ese pequeño agujero en medio de la nada, donde todo escaseaba, hasta la voluntad de vivir.
Ptolomeo simplemente se alejó.
sábado 27 de junio de 2009
5
Grandes gotas de sudor caían sobre el pavimento vomitado, el dolor se empezaba a ser insoportable, el sabor de la boca por tanto jugo gástrico expulsado era asqueroso, la visión estaba distorsionada adicionada con pequeñas estrellas que bailaban y se balanceaban en todo el rango de visión de sus ojos, la respiración era violenta, inhalaba, exhalaba, en grandes bocanadas que parecían ser insuficientes.
Cansado de todo, Ptolomeo se dejó caer al piso sin importarle nada, recargándose contra la pared intentando buscar consuelo, descanso y aunque fuera un poco de cordura.
Todo se confabuló para que el cansancio lo venciera, quedándose profundamente dormido en esa misma posición, sobre ese mismo charco con tintes amarillezcos y olor a gastritis.
El tiempo empezó a transcurrir a su alrededor, mientras que el se hundía más y más entre el universo en explosión de su interior.
Si la realidad de Ptolomeo ya no era tal cosa, los sueños, también se invirtieron.
Cansado de todo, Ptolomeo se dejó caer al piso sin importarle nada, recargándose contra la pared intentando buscar consuelo, descanso y aunque fuera un poco de cordura.
Todo se confabuló para que el cansancio lo venciera, quedándose profundamente dormido en esa misma posición, sobre ese mismo charco con tintes amarillezcos y olor a gastritis.
El tiempo empezó a transcurrir a su alrededor, mientras que el se hundía más y más entre el universo en explosión de su interior.
Si la realidad de Ptolomeo ya no era tal cosa, los sueños, también se invirtieron.
viernes 26 de junio de 2009
4
Cuando se detuvo, cansado de tanto correr, no supo donde se encontraba, había entrado en un laberinto de calles desconocidas, dentro de esa extraña ciudad.
En ese momento sintió mucha sed, sentía que su propia sangre se convertía en polvo dentro de sus venas y arterias, como todo el líquido en su cuerpo se evaporaba, las fuerzas le fallaron, cayo al piso, afortunadamente para el, había una llave de agua de una casa, cerca de el.
Arrastrándose llego hasta ella, para empezar a beber, beber y beber hasta hartarse y seguir bebiendo, lleno su estomago con el liquido, quedando aparentemente satisfecho, pero fue demasiado en tan poco tiempo, el cuerpo rechazo tanto, induciendo el vomito.
La falta de cordura se hizo presente de nuevo en Ptolomeo, el se veía vomitando líquidos de todos colores y densidades, animales de todos tipos, y demás extraños seres saliendo por su boca en dolorosas contracciones estomacales.
De pronto todo se convirtió en un circulo vicioso, Ptolomeo bebía y bebía y el cuerpo lo expulsaba en vomito.
La gente ahora si lo veia hacer ese extraño acto de circo.
En ese momento sintió mucha sed, sentía que su propia sangre se convertía en polvo dentro de sus venas y arterias, como todo el líquido en su cuerpo se evaporaba, las fuerzas le fallaron, cayo al piso, afortunadamente para el, había una llave de agua de una casa, cerca de el.
Arrastrándose llego hasta ella, para empezar a beber, beber y beber hasta hartarse y seguir bebiendo, lleno su estomago con el liquido, quedando aparentemente satisfecho, pero fue demasiado en tan poco tiempo, el cuerpo rechazo tanto, induciendo el vomito.
La falta de cordura se hizo presente de nuevo en Ptolomeo, el se veía vomitando líquidos de todos colores y densidades, animales de todos tipos, y demás extraños seres saliendo por su boca en dolorosas contracciones estomacales.
De pronto todo se convirtió en un circulo vicioso, Ptolomeo bebía y bebía y el cuerpo lo expulsaba en vomito.
La gente ahora si lo veia hacer ese extraño acto de circo.
miércoles 24 de junio de 2009
3
Hace un par de años, Ptolomeo llego a la ciudad, aunque había ido en anteriores ocasiones, en esta ocasión fue con la intención de quedarse para siempre y no regresar a ese lugar por el que esta huyendo vil y descaradamente, posiblemente en una actitud sabia o simple cobardía, depende del punto de vista aunque eso, ahora no es lo importante.
Ese día el calor para muchos era insoportable, sentarse en una banca de alguna plaza resultaba peor que estar en el mismísimo infierno. Eso no le importo en lo más mínimo a Ptolomeo, posiblemente porque acababa de salir del infierno y el sol le resultaba reconfortante.
Como todos en la ciudad, todos somos anónimos, nadie lo veía sentado, el veía a todos pasar a su lado sin prestarle la mas minima atención.
Ya no recuerda cuantas horas estuvo sentado bajo ese sol imparcial, tampoco es conciente de los efectos que este hace sobre él, la desnutrición y deshidratación que ya arrastraba se acentuaron, además del cansancio físico y mental, la mente le empezó a jugar trucos, los ojos le empezaron a mostrar imágenes distorsionadas o completamente inventadas por su mente, ya no supo distinguir entre la realidad y la fantasía.
Hubo un momento en que algo, algo lo asusto, tanto o más que su peor pesadilla, que sus días en el infierno. Ese primer día en la ciudad, fue el primer día en que salio corriendo como un loco, huyendo de algo, huyendo de todo.
Ese día el calor para muchos era insoportable, sentarse en una banca de alguna plaza resultaba peor que estar en el mismísimo infierno. Eso no le importo en lo más mínimo a Ptolomeo, posiblemente porque acababa de salir del infierno y el sol le resultaba reconfortante.
Como todos en la ciudad, todos somos anónimos, nadie lo veía sentado, el veía a todos pasar a su lado sin prestarle la mas minima atención.
Ya no recuerda cuantas horas estuvo sentado bajo ese sol imparcial, tampoco es conciente de los efectos que este hace sobre él, la desnutrición y deshidratación que ya arrastraba se acentuaron, además del cansancio físico y mental, la mente le empezó a jugar trucos, los ojos le empezaron a mostrar imágenes distorsionadas o completamente inventadas por su mente, ya no supo distinguir entre la realidad y la fantasía.
Hubo un momento en que algo, algo lo asusto, tanto o más que su peor pesadilla, que sus días en el infierno. Ese primer día en la ciudad, fue el primer día en que salio corriendo como un loco, huyendo de algo, huyendo de todo.
martes 23 de junio de 2009
2
El pasado de Ptolomeo es completamente desconocido, nadie sabe de donde vino, si tiene familia, donde vive o del porque de su bonita (no para todos) aficion por el deporte de las patadas y las palomas.
Muchos de los que visitan las plazas, principalmente ancianos jubilados que no tienen otra cosa que hacer que salir a las bancas de ahi a calentarse por el sol, recordando viejos tiempos, contarse anecdotas entre ellos mismos, esperando un futuro mejor, corto, pero mejor, donde las dolencias del cuerpo o de la vida no duelan tanto.
O adolecentes huevones que no tienen otra cosa mejor que hecharse la pinta de las escuelas y irse a vagar, ya sea solos, con amigos o los/las novios/novias en turno, imaginandose estar a solas para poder deshogar su lujuria juvenil en actos sexuales inexpertos llenos de empujones (sin intencion), codazos, decepciones, pocos orgasmos, alguno que otro eyaculador precoz y futuros cambiados por embarazos no deseados.
Todos ellos crean pasados para Ptolomeo, pero nadie sabe todavia si es que alguno ha acertado o no.
Para muchos, es decir, para todos los "conocemos" o hemos visto a Ptolomeo el simplemente aparecio un dia en una de las plazas pateando palomas, nadie recuerda con exactitud que dia fue, pero ya han pasado un par de años desde entonces.
Muchos de los que visitan las plazas, principalmente ancianos jubilados que no tienen otra cosa que hacer que salir a las bancas de ahi a calentarse por el sol, recordando viejos tiempos, contarse anecdotas entre ellos mismos, esperando un futuro mejor, corto, pero mejor, donde las dolencias del cuerpo o de la vida no duelan tanto.
O adolecentes huevones que no tienen otra cosa mejor que hecharse la pinta de las escuelas y irse a vagar, ya sea solos, con amigos o los/las novios/novias en turno, imaginandose estar a solas para poder deshogar su lujuria juvenil en actos sexuales inexpertos llenos de empujones (sin intencion), codazos, decepciones, pocos orgasmos, alguno que otro eyaculador precoz y futuros cambiados por embarazos no deseados.
Todos ellos crean pasados para Ptolomeo, pero nadie sabe todavia si es que alguno ha acertado o no.
Para muchos, es decir, para todos los "conocemos" o hemos visto a Ptolomeo el simplemente aparecio un dia en una de las plazas pateando palomas, nadie recuerda con exactitud que dia fue, pero ya han pasado un par de años desde entonces.
lunes 22 de junio de 2009
1
A Ptolomeo le gusta patear palomas en las plazas del centro de la ciudad. Las atrae con migajas de pan viejo que obtiene de los restaurantes de la zona y cuando ya hay muchas rodeandolo.
Tomala!
Tomandolas desprevenidas, empieza a repartir patadas a diestra y siniestra, nomas se ven las plumas volar por lo aires, muchas mueren.
Al principio la gente que por ahi pasaba se la hacia de jamon, enfrentandolo, pero Ptolomeo, para evitar enfrentamientos empezaba a gritar y a correr, corria agitando los brazos como una de las palomas que pateaba.
Corriendo como lo que era, un pinche loco.
.
Tomala!
Tomandolas desprevenidas, empieza a repartir patadas a diestra y siniestra, nomas se ven las plumas volar por lo aires, muchas mueren.
Al principio la gente que por ahi pasaba se la hacia de jamon, enfrentandolo, pero Ptolomeo, para evitar enfrentamientos empezaba a gritar y a correr, corria agitando los brazos como una de las palomas que pateaba.
Corriendo como lo que era, un pinche loco.
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